Las Adicciones.🍂

-ADICCIONES-
Las adicciones es un tema el cuál a tomado una gran importancia con el tiempo pues estás pueden dañar a las personas tanto como la persona adicta , como también las personas de su entorno se pueden ver afectadas.

¿Qué es una adicción?

Las adicciones son trastornos crónicos y recurrentes que se caracterizan por una dependencia física, psicológica o emocional hacia una sustancia o actividad en particular.Este tipo de dependencia sucede cuando una persona es adicta a alguna actividad o conducta que le genera un estado de bienestar. Los casos más comunes son la ludopatía, adicción a los videojuegos, a la comida, al deporte, al trabajo o a las compras.

Estas adicciones pueden generar varios problemas. La adicción al juego o a las compras afecta a la situación económica del individuo que la padece. En el caso de la adicción a la comida, puede provocar graves problemas de salud.

La adicción a los videojuegos ha surgido debido a los avances tecnológicos. Esta dependencia cada vez aparece en edades más tempranas y provoca el aislamiento de las personas que la padecen. Las nuevas tecnologías han creado otras nuevas adicciones como la dependencia al teléfono, a las redes sociales o a Internet en general.

Considerada una enfermedad, la adicción ofrece placer o estímulos a la persona que la padece, e incluso llega a modificar su conducta. Esta patología se convierte en un hábito compulsivo y la mayoría de veces interfiere en la vida cotidiana, por no hablar del impacto en la salud de las personas que la padecen.

Cuando un individuo no consigue el estímulo al cual es adicto se produce el síndrome de abstinencia. Se manifiesta con una serie de reacciones físicas adversas y trastornos como la ansiedad, el insomnio o la depresión.

¿Qué factores causan la adicción?
Los factores de riesgo de las adicciones pueden variar y estar influenciados por múltiples aspectos, incluyendo factores individuales, sociales y ambientales. A continuación, se mencionan algunos de los factores de riesgo más comunes asociados con el desarrollo de adicciones:

-Predisposición genética: los genes pueden influir en la manera en que el cerebro responde a las sustancias adictivas.
-Historia familiar: tener antecedentes familiares de adicciones puede aumentar la predisposición de la persona a desarrollarlas.
-Factores psicológicos: la baja autoestima, la impulsividad, la falta de herramientas para afrontar el estrés, entre otros, puede aumentar la vulnerabilidad hacia las adicciones.
-Experiencias traumáticas: el abuso físico, emocional o sexual, así como el estrés crónico, ayudarían a recurrir a ciertas sustancias.
Influencias sociales: la presión del grupo, el entorno social y cultural también tienen un impacto significativo en el desarrollo de adicciones.
-Acceso fácil a sustancias: la rápida disponibilidad de sustancias adictivas incrementa la probabilidad de su consumo y dependencia.
-Estrés y adversidades socioeconómicas: el desempleo, la pobreza o la falta de apoyo social en ciertas situaciones críticas, contribuyen al aumento de riesgo de adicciones.
Tipos de adicciones químicas:
La recompensa a través de las drogas
En los tipos de adicciones a sustancias químicas la persona adicta busca el «bienestar» que produce en su cerebro el consumo de la droga.

Las drogas consisten en sustancias químicas que provocan determinados efectos psicológicos, físicos y emocionales al entrar en el organismo (recompensa). Cuando la persona se relaciona con estas sustancias, genera tolerancia o dependencia a las modificaciones que éstas provocan en sus sentidos. El abuso de las drogas provoca trastornos físicos, psicológicos y sociales.Entre las principales adicciones químicas encontramos:

Adicción al alcohol
Esta sustancia adormece el sistema nervioso central, por lo cual se la considera una droga de tipo depresora. El principal efecto que produce es de desinhibición tanto de la conducta como de las emociones, al afectar a la parte del cerebro relacionada con el autocontrol.

Los riesgos de abusar del consumo de alcohol son: pérdida de memoria, demencia, problemas cognitivos, hasta úlceras, gastritis o cardiopatías.

Adicción al tabaco
Proveniente de la planta Nicotina tabacum, esta sustancia empezó a representar un problema de salud pública cuando se popularizó a partir de la revolución industrial y la fabricación masiva del cigarrillo, el cual se fuma.

Entre lo miles de componentes tóxicos que se han identificado en el humo, hay cuatro relevantes:

la nicotina (estimulante del sistema nervioso y responsable de la dependencia que provoca);
alquitranes (sustancia cancerígena);
irritantes (afectan al sistema respiratorio);
monóxido de carbono (al diluirse en la sangre dificulta la distribución de oxígeno en el organismo).
Adicción a la marihuana
El cannabis consiste en una planta de la cual se extraen dos sustancia psicoactiva:

Hachís: una pasta marrón que se consigue al prensar la resina de las flores de la planta hembra.
Marihuana: es el resultado de triturar las flores, tallos u hojas de la planta, y se fuma mezclado con tabaco.

Las adicciones pueden clasificarse en dos grandes grupos de tipos: aquellas que dependen de sustancias químicas, conocidas como drogodependencias, y aquellas donde el objeto del consumo se orienta a actitudes, comportamientos, relaciones con personas u objetos, conocidas como adicciones comportamentales o conductuales.

Existen dos tipos de adicciones:

Adicciones a sustancias químicas o tóxicas: cocaína, porros, alcohol…
Adicciones comportamentales o conductuales: juego, sexo, compras…
Cuando se pregunta en general qué tipos de adicciones conoces, la mayoría menciona la cocaína o la heroína. Pero desde hace algunas décadas, en el tratamiento de las adicciones ya no se habla solamente de la desintoxicación de determinadas sustancias (drogas legales y otras: alcohol, cocaína, heroína, etc.).

¿Qué es una adicción conductual?
En nuestra sociedad occidental está cada vez más generalizada los tipos de adicciones comportamentales (al juego, el sexo, la comida, las nuevas tecnologías…). Y con cierto agravante: con frecuencia resulta menos evidente de reconocer y aceptar, tanto para la propia persona como para sus allegados. ¿Cuándo se considera patológica la adicción a las compras, al trabajo, la comida o el ejercicio físico…? [1]

Antes de lanzarnos a enumerar y describir los diferentes tipos de adicción, convendría determinar cuándo nos encontramos frente a una de ellas. ¿Por qué? Sencillamente porque nuestra especie se ha relacionado a lo largo de su historia con el consumo de sustancias químicas, lo cual constituye un fenómeno permanente que conviene comprender antes que demonizar.

Relación con drogas o hábitos
Para definir una adicción debemos comprender que no todo cabe en el mismo saco. Es decir, que consumir una sustancia química o explorar un hábito repetitivo no convierte a la persona en una adicta per se. La clave está en el grado de dependencia que la persona desarrolle hacia esas conductas y consumos para poder vivir.

Ahora bien, debemos dejar claro que, aunque no exista dependencia, el consumo de sustancias químicas tiene efectos físicos y psíquicos negativos.

Por eso resulta indispensable comprender dos modalidades de relación que cualquier persona establece con sustancias y comportamientos que modifican su estado mental, emocional y físico, y que pueden volverse adictivos: la tolerancia y la dependencia.

La tolerancia: se trata de la respuesta que el organismo produce al acostumbrarse a la sustancia o comportamiento y que consiste en demandar una mayor cantidad para conseguir los mismos efectos.
La dependencia: cuando la persona consume por debajo de lo que le demanda el organismo ya acostumbrado, sufre un síndrome de abstinencia, una reacción física y psicológica adversa. Por tanto, depende del consumo para afrontar su día a día.
Existen tres tipos de relación con las drogas o conductas:

Uso: cuando el consumo no representa un riesgo para la persona ni para su entorno. Esto se valora a partir de la frecuencia y cantidad del consumo, y de la situación psíquica, física y social del sujeto. Sin embargo, esta valoración debe realizarse con cuidado, pues alguien puede beber alcohol con poca frecuencia pero en gran cantidad cada vez que lo hace. O, por el contrario, beber poco pero cada día.
Abuso: tanto la persona que consume sustancias o hábitos, como el entorno de ésta, sufren consecuencias negativas. Por ejemplo: si alguien consume cocaína de forma aislada, pero al hacerlo toma una cantidad suficiente para provocarle un accidente cerebral, estará abusando. Lo mismo si alguien fuma poco o bebe poco, pero lo hace durante el embarazo o en medio de un trabajo en la construcción, respectivamente.
Dependencia: El consumo de sustancias o hábitos representa el eje vital de la persona, es decir, que conforma su actividad principal cotidiana y la antepone a otras básicas como trabajar, estudiar, cuidar de su salud y de su familia. La persona emplea la mayor parte de su día para pensar en el momento de consumir.
A su vez, podemos determinar diferentes tipos de dependencias a sustancias o hábitos como el sexo o el juego.

Puede existir una dependencia física, que se da cuando el cuerpo y el cerebro se habitúan al nivel de toxina en sangre o al efecto interno del estímulo conductual. Si la persona consume pode debajo de ese nivel, sufre lo que se conoce como síndrome de abstinencia.
Dependencia psíquica. Mientras que la anterior es más sencilla de superar con un tratamiento de desintoxicación, ésta requiere de un trabajo terapéutico a largo plazo. Se trata de cambiar conductas, creencias, emociones que conducen a la persona a consumir para librarse o cambiar estados de ánimos que la hacen sufrir (desde aburrirse a olvidarse de traumas pasados o facilitarle la socialización), e introducir nuevas herramientas.
Conviene, por tanto, comprender que, para hablar de adicción, ha de manifestarse una dependencia física y psíquica que perjudique a la persona en diferentes aspectos de su vida. No basta con que exista presencia de drogas o conductas reiterativas. Y tampoco basta con que sólo se dé una consecuencia negativa sobre la persona porque ésta ha abusado en una oportunidad aislada.

Si hay algo que todos los tipos de adicciones tienen en común es la pérdida de control sobre la propia vida, la pérdida de voluntad. Es decir: el hecho de tener que consumir o repetir determinada acción, a pesar de las consecuencias negativas que ello puede suponer para la persona y su entorno, en diversos ámbitos: salud, conflictos familiares, grandes deudas económicas, aislamiento, problemas legales…

La adicción, una enfermedad que tanto cuesta superar, como relatan en estos testimonios de Adictalia: “robaba, manipulaba, mentía”, “huía de un infierno metiéndome en otro”

Estas situaciones familiares van de la manipulación a falsas promesas, pasando por mentiras, engaños, agresiones verbales y físicas.
Los denominadores comunes que dan pie a diferentes tipos de adicciones consisten en llenar una vacío interno; evadirse de una realidad complicada y sus efectos emocionales; superar dificultades cotidianas, como la incapacidad de socializar o divertirse.

Ahora bien, son numerosas las causas que pueden generar el desarrollo de esta enfermedad, lo cual la convierte en una patología multidimensional. Influyen factores:

Psicológicos de la persona
Sociales
Culturales
Económicos
Falta de estrategias para explotar el ocio y el tiempo libre
Biológicos
Genéticos
Pero ya sea provocado por traumas en la infancia, por una herencia genética, por la repetición de un acto aprendido… está claro que las personas adictas intentan evadir con su consumo una realidad que les produce sufrimiento. Realidades, internas y externas, que no pueden o que no saben cómo afrontar y les provocan incertidumbre. Incluso paliar una desmotivación constante que sólo logran anestesiar por medio de las conductas o sustancias de las que dependen.

1. Tipos de adicciones químicas:
La recompensa a través de las drogas
En los tipos de adicciones a sustancias químicas la persona adicta busca el «bienestar» que produce en su cerebro el consumo de la droga.

Las drogas consisten en sustancias químicas que provocan determinados efectos psicológicos, físicos y emocionales al entrar en el organismo (recompensa). Cuando la persona se relaciona con estas sustancias, genera tolerancia o dependencia a las modificaciones que éstas provocan en sus sentidos. El abuso de las drogas provoca trastornos físicos, psicológicos y sociales.

tipos de adicciones a sustancias tóxicas
Así, el problema con el consumo es que la “recompensa”, a medida que la persona se habitúa y aumenta su tolerancia, requiere aumentar la dosis para alcanzarla. Es decir: para obtener el mismo efecto, la persona ha de consumir cada vez más. 

La falta de dinero puede llevar a echar el freno o, por el contrario, a caer en una espiral destructiva, al buscar alternativas para seguir consumiendo (pedir prestado dinero, mentir, manipular, robar…). Incluso sustituir unas drogas por otras. Este es uno de los motivos por cual sea habitual entre personas adictas el policonsumo.

El problema con el consumo es que la “recompensa”, a medida que la persona se habitúa y aumenta su tolerancia, requiere de aumentar la dosis para alcanzarla.

Entre las principales adicciones químicas encontramos:

Adicción al alcohol
Esta sustancia adormece el sistema nervioso central, por lo cual se la considera una droga de tipo depresora. El principal efecto que produce es de desinhibición tanto de la conducta como de las emociones, al afectar a la parte del cerebro relacionada con el autocontrol.

Los riesgos de abusar del consumo de alcohol son: pérdida de memoria, demencia, problemas cognitivos, hasta úlceras, gastritis o cardiopatías.

Adicción al tabaco
Proveniente de la planta Nicotina tabacum, esta sustancia empezó a representar un problema de salud pública cuando se popularizó a partir de la revolución industrial y la fabricación masiva del cigarrillo, el cual se fuma.

Entre lo miles de componentes tóxicos que se han identificado en el humo, hay cuatro relevantes:

la nicotina (estimulante del sistema nervioso y responsable de la dependencia que provoca);
alquitranes (sustancia cancerígena);
irritantes (afectan al sistema respiratorio);
monóxido de carbono (al diluirse en la sangre dificulta la distribución de oxígeno en el organismo).
Adicción a la marihuana
El cannabis consiste en una planta de la cual se extraen dos sustancia psicoactiva:

Hachís: una pasta marrón que se consigue al prensar la resina de las flores de la planta hembra.
Marihuana: es el resultado de triturar las flores, tallos u hojas de la planta, y se fuma mezclado con tabaco.
El tetrahidrocannabinol o THC es el elemento responsable de los efectos psicoactivos de esta sustancia. En los porros de hachís la concentración es mayor que en los de marihuana y, por tanto, su toxicidad.

El THC ingresa por medio de los pulmones y arriba rápidamente al cerebro, provocando dese relajación, desinhibición y alteraciones sensoriales, hasta dificultad para expresarse claramente o pérdida de memoria, pasando por somnolencia.

Adicción a la Cocaína
Erytroxilon coca es el nombre del arbusto del cual se extrae esta sustancia, cuyo cultivo se desarrolla sobre todo en países sudamericanos. Aunque el consumo se realiza principalmente en países enriquecidos de Norteamérica y Europa, quienes fomentan su cultivo.

Para conseguir diferentes variantes de droga se procesan químicamente las hojas de la planta y se obtiene:

Clorhidrato de cocaína, un polvo blanco que, principalmente, se esnifa por la nariz y constituye la modalidad más habitual y reconocida en Europa.
Cocaína base o crack, que se fuma mezclada con tabaco. Diferencias entre crack y base
Sulfato de cocaína o pasta base, también fumada con tabaco y, en ocasiones, mezclada con marihuana
La cocaína favorece desde estados de euforia a deseo sexual, pasando por una mayor locuacidad e hiperactividad y reducción de la fatiga. Pero provoca en el organismo trastornos psíquicos como paranoia y depresión, dependencia, irritabilidad, perforación del tabique nasal, riesgos de infarto y cardiopatías…

Adicción a las drogas de síntesis
Popularizadas en las últimas décadas del siglo XX, estas drogas resultan de la síntesis de anfetaminas con componentes alucinógenos. Las pastis o pirulas, como se las conoce en la jerga callejera, se emplean sobre todo para usos recreativos.

Existen diversas sustancias de este tipo, pero las más conocidas son el éxtasis o MDMA. Drogas psicoactivas por antonomasia que abrieron el camino a otras más recientes como la ketamina o cocaína rosa . Resulta común que su consumo se combine con el de otras drogas, como el alcohol, el hachís o el tabaco.

Los efectos de las drogas sintéticas van desde la sociabilidad, la euforia y la desinhibición, hasta una mayor capacidad de sociabilidad, pasando por la inquietud, la confusión y el agobio.

Su consumo conlleva riesgos psicológicos y físicos: taquicardias, crisis de ansiedad, deshidratación, depresión, convulsiones, insuficiencia renal.
Las adicciones pueden clasificarse en dos grandes grupos de tipos: aquellas que dependen de sustancias químicas, conocidas como drogodependencias, y aquellas donde el objeto del consumo se orienta a actitudes, comportamientos, relaciones con personas u objetos, conocidas como adicciones comportamentales o conductuales.



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