Los conejos.🐇
EL CONEJO🐇:
El conejo de monte o silvestre pertenece a la familia Leporidae (liebres y conejos). La especie parece haberse originado durante el Pleistoceno Medio en el sureste peninsular.
Su amplia distribución, abundancia y tamaño hace que en la Península Ibérica existan más de 40 especies de aves y mamíferos que depredan sobre él, siendo la presa principal de especies emblemáticas y endémicas de la Península como son el lince ibérico y el águila imperial ibérica. Además, dada su abundancia y la excelente calidad de su carne, el conejo ha sido y es consumido de manera habitual por el hombre constituyendo históricamente la pieza más común de caza menor en España y Portugal.
El conejo es un auténtico “ingeniero de ecosistemas”, tanto por su acción mecánica al excavar madrigueras o vivares, como por su papel fundamental en la modificación y alteración de la estructura de pasto y matorral.
Asimismo, contribuye con sus excrementos a mejorar la calidad del suelo y actuando como elemento dispersante de semillas. Por ello, el conejo silvestre está considerado una especie clave multifuncional en el ecosistema mediterráneo de la Península Ibérica, dada su importancia y rol en el mismo, bien como presa, como modificador del paisaje o como dispersante de semillas.
El conejo es un herbívoro que varía su alimentación en función de las características del medio. En su dieta incluye plantas verdes o secas, raíces, especies arbustivas e incluso hojas y cortezas. Para alcanzar su máximo potencial reproductivo requieren de plantas compuestas. Una de las más importantes adaptaciones de la especie al ecosistema mediterráneo es la capacidad de aprovechar el pasto seco como recurso. En este sentido, es importante señalar que en ambientes mediterráneos la calidad del alimento es mayor en invierno, pero la abundancia es mayor en primavera.
Para minimizar el riesgo de depredación, el conejo de monte no suele desplazarse mucho para alimentarse. Estimaciones afirman que los radios de movimientos se sitúan en torno a los 300 m y los territorios de unas 2.5 hectáreas para ejemplares asentados, aunque esto depende mucho del tipo de hábitat y la presencia de depredadores.
El conejo de campo ha evolucionado mediante el desarrollo de dos sistemas para alimentarse con la máxima eficiencia, basados en el desarrollo de un sistema digestivo largo y complejo dotado de cuatro cámaras estomacales. La estrategia digestiva del conejo para aprovechar alimentos lignificados y poco digestibles es la cecotrofía que consiste en el doble paso de los alimentos a través del tubo digestivo. Así, básicamente lo que producen los conejos son dos tipos de excrementos: los de desecho, duros y compuestos por fibras vegetales sin digerir, y otros diferentes y más blandos, recubiertos de una película de micro-organismos y que son ricas en proteínas, ácidos grasos volátiles y minerales. Estos últimos excrementos vuelven a ser ingeridos por los conejos para realizar una segunda digestión de los mismos que les permite optimizar la extracción de nutrientes.
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